evento 20 Febrero 12:00 am

LA CASA HACIENDA SAN JUAN GRANDE INICIA LA ETAPA FINAL DE SU RECUPERACIÓN

La etapa final de la recuperación integral de la Casa Hacienda San Juan Grande se ha iniciado con la ceremonia de colocación de la primera piedra de los trabajos que se ejecutarán en el marco del convenio de cooperación suscrito entre la Fundación Ignacia y la Municipalidad de Surco.

De esta manera, se concluirá con el proceso de puesta en valor de este Monumento Histórico del Patrimonio Cultural de la Nación, iniciado hace más de tres décadas por la Fundación Ignacia en su calidad de propietaria y custodio de este legado histórico, en cumplimiento de la voluntad de la fundadora de la institución, doña Ignacia Rodulfo y López Gallo.

Construida en 1581, la casa hacienda forma parte esencial de la memoria del antiguo valle de Surco. La Fundación Ignacia ha liderado la recuperación de la casona principal y de la iglesia, consolidando estructuras y rescatando elementos de valor artístico e histórico. La intervención que ahora comienza permitirá completar la restauración integral del complejo, incluyendo las rancherías y el conjunto patrimonial periférico.

La ceremonia, iniciada con una paraliturgia, contó con la presencia de la presidenta de la Fundación Ignacia, Pilar Freitas Alvarado; el alcalde de Surco, Carlos Bruce; y el ministro de Cultura, Alfredo Luna Briceño.

EL COMPROMISO DE LA FUNDACIÓN

En su discurso, la doctora Pilar Freitas Alvarado destacó el valor histórico, religioso y arquitectónico de la Casa Hacienda San Juan Grande y agradeció al alcalde por el apoyo brindado para concretar el convenio de cooperación entre la municipalidad y la Fundación, con el propósito de poner en valor el inmueble, lo que -señaló- reviste gran importancia para el distrito de Surco y constituye parte fundamental de la peruanidad.

Subrayó que el compromiso de acondicionar una parte del predio como zona de servicios o esparcimiento para los vecinos permitirá no solo preservar el patrimonio, sino también cumplir con la misión cristiana de ayuda al prójimo y fortalecer el tejido social del distrito.

“Para nosotros como propietarios y guardianes de este legado, esta colaboración representa una oportunidad muy especial, dado que los ingresos que se generen serán destinados íntegramente a obras de beneficencia y caridad, en favor de niños en situación de vulnerabilidad y de adultos mayores en condiciones de necesidad”, resaltó.

UNA ALIANZA PÚBLICO-PRIVADA POR EL PATRIMONIO

El alcalde de Surco, Carlos Bruce, resaltó que ver la hacienda ponerse en valor tiene un significado especial, pues se trata de la última hacienda que conserva el distrito. Recordó que la ley permite a una institución pública invertir en un predio privado siempre que sea declarado patrimonio de la nación, y enfatizó que, en este caso, se trata de la Fundación Ignacia, cuyos ingresos se destinan a labor social, lo que otorga un doble valor a la intervención.

Por su parte, el ministro de Cultura, Alfredo Luna, afirmó que la recuperación de la casa hacienda expresa el compromiso del Estado con la protección y puesta en valor del patrimonio cultural. Señaló que, al tratarse de un predio privado con fines filantrópicos, la intervención adquiere una doble función de servicio a la nación. “Es una apuesta por la memoria, por la identidad y por el desarrollo del país”, agregó.

CEREMONIA TRASCENDENTE

Tras los discursos, la doctora Pilar Freitas, el alcalde Carlos Bruce y el ministro Luna Briceño, colocaron simbólicamente, cada uno por separado, los primeros ladrillos de la obra.

La ceremonia, realizada en el sector de las rancherías, reviste especial trascendencia para la Fundación Ignacia pues permitirá culminar un trabajo constante, progresivo y responsable iniciado hace más de 30 para preservar el valor arquitectónico, religioso, histórico y social del monumento. También representa un hito para la comunidad al consolidar un espacio que fortalecerá la identidad cultural del distrito.

Según el convenio suscrito, el sector de ranchería será reconstruido y convertido en una zona gastronómica. Los trabajos incluyen también la recuperación de la parte frontal de la casona y la puesta en valor de toda la zona periférica del complejo.

Finalmente, recorrieron la iglesia y la casona, donde pudieron apreciar in situ el trabajo de restauración realizado por la Fundación Ignacia en los últimos años, recuperando no solo su valor patrimonial, sino también su condición de espacio histórico articulador de la vida social, cultural y simbólica del antiguo valle de Surco.

 

 


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