IGNACIA RODULFO: AL LADO DE LOS ANCIANOS DESAMPARADOS
Hoy, 26 de agosto, se conmemora en el Perú el Día Nacional de las Personas Adultas Mayores, fecha que nos invita a reconocer la dignidad y el valor de quienes han llegado a esta etapa de la vida. Para la Fundación Ignacia, la ocasión también es una oportunidad para recordar la preocupación que siempre tuvo su fundadora por la atención de los ancianos que se encontraban solos, abandonados, enfermos o sin recursos.
La atención hacia las personas desvalidas que mostró en vida doña Ignacia Rodulfo y López Gallo no se limitó a la infancia o a las familias que atravesaban situaciones difíciles. También alcanzó a los adultos mayores, especialmente a quienes carecían de protección.
Este apoyo se materializó a través de las obras sociales de distintas instituciones, entre ellas las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, cuya presencia en Lima se remonta a fines del siglo XIX y se mantiene hasta nuestros días.
UNA PREOCUPACIÓN CONCRETA
La ayuda de Ignacia a los ancianos tuvo lugar en circunstancias particularmente difíciles. Las religiosas que atendían el asilo de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados llegaron a Lima durante el gobierno de Nicolás de Piérola. Al quedarse sin ingresos, tuvieron que recurrir a las limosnas para sostener su obra. Fue entonces cuando Ignacia acudió en su auxilio, como parte del apoyo que brindaba personalmente a distintas congregaciones.
Esta preocupación también quedó reflejada en sus disposiciones testamentarias. Al establecer las bases de la Fundación, incluyó entre las obras que debían recibir recursos este albergue para ancianos. De esta manera, dejó expresada su voluntad de que parte de sus bienes continuara destinada a personas que necesitaban protección.
UNA OBRA QUE CONTINÚA
La Fundación cumplió con esa disposición y mantiene hasta hoy el apoyo al Asilo de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Con el paso de los años, esta ayuda se extendió también a otras instituciones dedicadas a la atención de adultos mayores en situación de abandono.
A comienzos de la década de 1980 se inauguró el Albergue Central Ignacia Rodulfo Vda. de Canevaro, cuya construcción y mantenimiento contaron con la colaboración de la Fundación. Actualmente, el apoyo comprende también alimentación, salud y actividades de esparcimiento para sus residentes.
Desde 1990, la Fundación también apoya al Hogar de la Paz de las Misioneras de la Caridad, en Lima, donde se atiende a ancianos enfermos y otras personas en situación de abandono.
A partir de 2023, este respaldo se amplió al asilo del Callao de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados y al Hogar de la Paz del Cusco de las Misioneras de la Caridad.
CUIDAR Y ACOMPAÑAR
La atención que reciben actualmente los adultos mayores va más allá de la ayuda económica. En el Asilo de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados se procura brindarles bienestar material y espiritual, además de atención médica, terapia física, actividades recreativas y otros cuidados.
Así, una preocupación que estuvo presente en la vida de Ignacia encontró una expresión duradera a través de la Fundación. Lo que ella hizo personalmente y lo que dispuso para el futuro forman parte de una misma historia: la de una mujer que no fue indiferente ante los ancianos que carecían de protección.
En el Día Nacional de las Personas Adultas Mayores, recordar su ejemplo permite poner en valor una dimensión concreta de su entrega. La ayuda de doña Ignacia a quienes llegaban a la vejez en condiciones de abandono no terminó con su muerte. Sus disposiciones hicieron posible que esa preocupación llegara a nuevas generaciones y que, más de un siglo después, continúe expresándose en obras destinadas a cuidar y acompañar a quienes más lo necesitan.