evento 26 Enero 12:00 am

COMPROMISO SOSTENIDO CON LA VIDA Y LA DIGNIDAD: LA LABOR DE LA FUNDACIÓN IGNACIA EN 2026

Durante el año 2026, la Fundación Ignacia continuará desarrollando una labor social sostenida y comprometida a favor de más de mil personas en situación de vulnerabilidad, atendidas a través de nueve instituciones beneficiarias ubicadas en Lima, Cusco y el Callao. Estas acciones reflejan una visión integral del cuidado, orientada no solo a atender necesidades básicas, sino a mejorar de manera concreta la calidad de vida de los  beneficiarios, respetando su dignidad, etapa de vida y contexto social.

El enfoque de la Fundación se centra en la persona, reconociendo la diversidad de realidades que conviven en las instituciones beneficiarias: niñas, niños y adolescentes en situación de desprotección, personas con discapacidad, adultos mayores y pacientes que requieren acompañamiento especializado. En todos los casos, la intervención busca generar entornos más saludables, protectores y humanizados, donde el bienestar físico, emocional y social sea una prioridad permanente.

Uno de los pilares de la acción institucional durante el 2026 será el desarrollo nutricional, a través de la atención alimentaria regular y la provisión de suplementos nutricionales, de acuerdo con las necesidades específicas de cada población. Una alimentación adecuada constituye la base para el crecimiento, el desarrollo cognitivo, la prevención de enfermedades y el fortalecimiento de la autonomía, especialmente en contextos de alta vulnerabilidad.

De manera complementaria, la Fundación continuará impulsando acciones vinculadas al cuidado de la salud, priorizando la prevención, el acceso a controles médicos, exámenes y tratamientos necesarios. Estas intervenciones contribuyen a reducir riesgos, atender oportunamente enfermedades y mejorar el bienestar general, permitiendo que los beneficiarios enfrenten su vida cotidiana con mayores niveles de seguridad y confort.

Un componente especialmente significativo de la labor del 2026 será el desarrollo de capacidades mediante talleres de verano en el Puericultorio Pérez Araníbar, dirigidos a niñas, niños y adolescentes entre los 0 y 18 años. Durante los meses de verano, estos talleres ofrecerán espacios estructurados de aprendizaje, recreación y expresión, contribuyendo al desarrollo emocional, social y físico de los albergados. Actividades como deporte, baile, cocina, surf, expresión artística, teatro y psicomotricidad permiten no solo ocupar positivamente el tiempo libre, sino también descubrir y potenciar habilidades, fortalecer la autoestima y fomentar la convivencia y el trabajo en equipo.

A estas líneas de intervención se suma el componente de desarrollo socio ambiental, mediante el cual la Fundación brindará apoyo a aquellas instituciones beneficiarias que requieran mejoras en su infraestructura básica, entendiendo que un entorno físico adecuado es indispensable para una vida digna. Este componente busca atender necesidades estructurales que impactan directamente en la salud, la seguridad y el bienestar de las personas atendidas.

Un ejemplo concreto es el Hogar de la Paz de las Misioneras de la Caridad, donde se identificó el deterioro avanzado del sistema de agua potable y desagüe, así como la presencia de filtraciones y humedad. Esta situación viene afectando tanto la infraestructura como la calidad de vida de sus residentes. Frente a esta realidad, la Fundación ha impulsado el diagnóstico técnico especializado y el diseño de un nuevo sistema sanitario, sentando las bases para una intervención estructural que permita garantizar condiciones adecuadas de higiene, acceso a agua caliente y seguridad para niños, adultos y personas mayores albergadas

Este tipo de apoyo refleja una mirada integral del cuidado, que reconoce que la atención social no se limita a la provisión de alimentos o medicamentos, sino que también requiere espacios seguros, funcionales y humanizados.

Asimismo, la Fundación mantendrá acciones de asistencia orientadas directamente a la calidad de vida, incluyendo el acompañamiento integral de pacientes con necesidades altamente especializadas y el apoyo al mantenimiento de espacios que cumplen una función social y comunitaria relevante.

Con todas estas acciones, la Fundación Ignacia reafirma su compromiso de cuidar la vida en todas sus etapas, promoviendo condiciones más dignas, humanas y esperanzadoras. Su labor durante el 2026 no solo da respuesta a necesidades inmediatas, sino que construye bienestar sostenible, coherente con el legado solidario y visionario que inspira su misión desde hace casi un siglo.

 

 

 


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